¡Resucitó un muerto en la nación dominicana!

Causa grata sorpresa el leer aquí, en los medios de la prensa  local, que la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía, considerada infuncional por tanta gente en el país, debido al pobre trabajo que ha venido realizando, se ha decidido por retomar de nuevo el rol que le corresponde, comenzando por la adopción de medidas correctivas, para tratar de enfrentar los actos indecorosos, como las indecencias mal cantadas que a diario se observan y se escuchan en la televisión y la radio en esta nación; donde todavía quedan muchas personas con un alto  sentido de las buenas costumbres, y de lo moral normado, durante innúmeros años cursados.

 

Era justo ya que ese organismo se dejara sentir con ahínco, con su intervención correctiva, para tratar de controlar el sonar y el proceder de todos estos seudos músicos y artistas modernos, inductores al vicio de las drogas y al sexo degenerado, flagelos de los que, de seguro ellos mismos también son  víctimas, por lo que no discriminan vocabularios, ni contenidos obscenos en su amorales creaciones.

 

Ahora, lo que resulta criticable es que, los miembros de esa Comisión, se inclinen por esperar, hasta que sean las organizaciones de corte moral establecidas en la República, como en esta ocasión, según se dice, en que elevaron sus voces  la “Fundación Vida sin Violencia”, y el “Patronato de Ayuda a Casos de Mujeres Maltratadas”, tengan que solicitar o reclamar que se proceda contra la tanta inmoralidad fehaciente a diario en los medios televisivos y radiodifusores locales.

 

Las cosas que aquí se verifican en ese orden, “lloran ante la presencia de Dios, como  reza un refrán popular”, con la mirada indiferente de las autoridades, como de los propietarios y administradores de las plantas de radio y televisión del país. Y, lo que hace sólo la gente de moral nuestra, ante las permisividades que se dan,  es limitarse a pronunciar con vehemencia el nombre de la honorable dama, doña Zaida Ginebra viuda Lovatón, recordando su valiosa labor de otrora en esos menesteres.

 

¡Ojalá!, ese renacer prospere, y no se deje caer otra vez la inspiración; pues, muchas son las cosas que en ese tenor se tienen que enmendar y normar nuevamente en esta nación, como son los episodios de las indecencias televisadas por ejemplo, sin reparar en horarios apropiados.  Tampoco, en la presencia posible de niños y niñas frente  a la pantalla chica. ¡Eso se tiene que acabar!

 

Tratar de ser consistentes, y de emular a doña Zaida Ginebra, es lo que más procede en estos tiempos, con relación a esa temática.

 

Esperemos que sean acatadas  todas las disposiciones que emanen de la referida Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía. ¡Que no se irrespeten, como ocurre con tantas normativas legales en esta República!

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: